Oh (Tomada con instagram)

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Allí estaremos el sábado (Tomada con instagram)

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En un banco

Ahora también estaban sentados en un banco, aunque no era el mismo, ni siquiera estaban en el mismo lugar. Ella miró al cielo y cerró los ojos. Era una noche despejada y seguramente podrían ver algunas estrellas, pero la contaminación lumínica lo impedía por completo. Ella suspiró. Él le preguntó en qué pensaba.

-Estoy hecha un lío.

-¿Pero tú que quieres hacer?

-Es que no tengo nada claro, tengo demasiadas cosas en la cabeza y así es difícil pensar con claridad…

-A ver, primero tienes que aclarar tus ideas. –ella le miró con una medio sonrisa irónica.– Ya sé lo que piensas, para mi es fácil decirlo, pero tengo un método para hacerlo.

Una chispa de escéptico interés brilló en los ojos de ella. En realidad había pocas personas de las que se fiase más que de él, pero aún así no le gustaba ceder a la primera.

-¿Vas a hipnotizarme o algo parecido? –le preguntó, sarcástica.

-Qué va, es mucho más sencillo. Venga, cierra los ojos.

Ella se lo pensó durante un momento y finalmente accedió. Él puso sus manos sobre las de ella y comenzó a hablar.

“Lo primero es vaciar tu mente. Bien, ahora imagina que tu mente es una mesa. Una mesa blanca. Y tú estás mirándola desde arriba, ¿de acuerdo?. Ahora tienes que convertir todos tus recuerdos, ideas y pensamientos en fotografías. Cada vez que una imagen se te pase por la cabeza la transformas en una foto y, rápidamente, la quitas de la mesa. Al principio es difícil porque hay un montón de cosas pasando por tu mente. Está la piedra sobre la que estás sentada, el viento, los sonidos de la calle, mi voz… de todo eso quédate solamente con mi voz.”

-Claro, si no como me voy a enterar…

-No, no hables. Perdona, debería habértelo dicho antes. No puedes abrir los ojos hasta que yo te lo diga, ni hablar hasta que yo no te pregunte, ¿de acuerdo?

-Vale.

“Como te decía, tú concéntrate en mi voz, tu mesa blanca y las fotos. Tienes que ir retirándola una a una hasta que no haya nada. Debes tener cuidado porque, cuando parece que te has desecho de todos los pensamientos hay alguno que se cuela por una esquina y, sin que te des cuenta, llena toda la mesa.”

Esperó unos minutos mientras la observaba. Estaban sentados con las piernas cruzadas en aquel banco de piedra sin respaldo, el uno frente al otro, unidos por las manos.

“Ya estamos cerca del momento en el que podrás preguntártelo, pero cuidado, tienes que saber diferenciar un verdadero deseo del resto. Los reales salen de aquí, –le dijo le dijo sosteniendo su mano y llevándosela al pecho-. Aquí es donde duelen los deseos verdaderos, como cuando estás enamorado y miras a la otra persona a los ojos. Sientes como si te estuvieran aplastando con una piedra justo aquí, y te quedas sin habla. También debes saber que los deseos verdaderos pueden durar una milésima de segundo, pero es una milésima de convicción pura, en la que únicamente quieres hacer eso sin importarte nada más en el mundo. Es tan corto que puede pasar por una intuición o, como algunos lo llaman, una corazonada.

Lo importante es que siempre debes quedarte con ese deseo de una milésima de segundo. Puede ser algo trascendental que cambie el curso de tu vida, o puede ser algo tan sencillo como quiero un helado, o quiero ver la luz del sol.

O quiero besarte.”

-Abre los ojos.

Ella obedeció, despacio, y le atravesó con la mirada más limpia que había visto jamás. Él preguntó, casi sin aliento.

-Y ahora, ¿qué quieres hacer?

Él juraría que un instante después, entre las nubes y la contaminación, pudo verse el brillo titilante de una estrella.

Y la habría mirado, si no hubiera tenido los ojos cerrados.

Rissotto a la parmesana. (Tomada con instagram)

Rissotto a la parmesana. (Tomada con instagram)

Cosas

Cosas.

 

Tus tres centímetros más. Mi falta de equilibrio.

Tus dedos, más largos que los míos.

Tus caricias, mis cosquillas.

Tus ojos, esos ojos.

 

Cosas.

 

Tu forma de mirarme, tu mirada felina.

Tu forma de hablar, tu ten cuidaico.

Tu cosita, tu pequeñín. 

Tu bobo.

 

Cosas.

 

La manera de besarme. Tus labios.

La manera de hacerme temblar.

La manera de hacerte temblar, también.

La manera de atraparme, de hacerme rabiar.

 

Cosas.

 

Tus orejas rojitas.

Tus abrazos, tu aliento en mi cuello.

Tus silencios, elocuentes.

Tus palabras, aún mejores.

 

Tu olor.

 

Cosas, que voy a echar de menos.

 

Cosas.

(Fuente: rice-balls, vía tsukyomis)

Ai. Kirai. Seikatsu. Shinda.

(Fuente: ruil, vía o-h-a-y-o-u)

hematocritico:

” Mujer haciéndose la loca ante un parricidio ” (Femme pretendé parler on le telephone) Nicolas Poussin

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” Mujer haciéndose la loca ante un parricidio ” (Femme pretendé parler on le telephone) Nicolas Poussin